London and Friendship

Llevo un mes en Londres. Podría hablar de la ciudad, de los lugares que he visto, lo que me ha gustado, lo que no. Podría describiros el ambiente de sus barrios, el olor de la ciudad, la tediosa hora punta que enturbia el trafico y abarrota el transporte público de una forma tan abrumadora que te hace sentir como un minúsculo granito de arena en una urbe tan gigantesca.

Pero no quiero hablar de eso, mis días aquí han sido muy gratificante para mí. No quiero decir con esto que he estado un mes de vacaciones, disfrutando de la gran ciudad ni mucho menos, pero las experiencias que he vivido aquí me han hecho seguir con mi evolución como persona y eso me hace estar contento y orgulloso de estar vivo.

En este viaje me ha acompañado un amigo, Adrián. La llegada fue cómoda, nada inusual. Eramos nuevos en la ciudad, queríamos verlas un poco y hacernos con sus calles, lo típico.

Mi presupuesto era muy ajustado, así que tenía que encontrar trabajo cuanto antes para poder mantenerme en Londres y ya de paso intentar sacar algo de dinero. Al principio estaba muy preocupado, nunca antes había salido a la calle a buscar trabajo, y nunca antes lo había necesitado tanto. No tenía billete de vuelta a España, y tampoco tenía dinero para permitírmelo, era trabajar o trabajar, así que tuve que poner todo mi empeño en buscar un trabajo.

El día que me puse a buscar trabajo enserio, lo conseguí. Tuve que entregar bastantes curriculums, saber que decir y acostumbrarme a presentarme y aprender a venderme hasta que finalmente lo hice correctamente. Estaba literalmente agobiado, no tenía mucha experiencia previa en otros trabajos, y mi mente no paraba de introducir ideas negativas.

-No te van a coger, no sabes hacer nada-.

-Ahí no lo intentes va a ser en vano-.

Tuve que lidiar con mi cerebro y echarle huevos al asunto. El hecho de conseguir trabajo tan rápido me hizo enorgullecerme de mi mismo por haber podido saltar esas barreras que me estaba poniendo. Cosa que habitualmente me pasa con todo. Una vez conseguido el trabajo, la historia no acababa ahí. Había que trabajar, hacer turnos de 12 horas, madrugar, no sentarse, y moverse rápido muy rápido, aguantar al jefe, lidiar con los clientes,etc… De verdad que fue una gran lección. Creo que esta bien que todos sepamos que es cada cosa y saber cuanto vale ganarse el pan para apreciarlo.

Las semanas pasaron volando, trabajo, conciertos, conocer gente, conocer sitios, todo era una autentica locura de acontecimiento que se me abalanzaban hacia mi presente. Como antiguamente, cuando cruzaba el sudeste asiático. Echaba tanto de menos viajar.

Pero realmente lo que se me ha tatuado en el corazón en este viaje, es el valor de la amistad. Las cosas son solo cosas, y no valen nada sino se comparten. Y en este viaje he tenido la oportunidad de compartir muchos momentos con mucha gente, mucha gente a la que admiro y aprecio mucho. Al igual que pude hacerlo con Cristobal y Javi que me acompañaron por Tailandia, India, Indonesia, Australia, Malasia y Singapur. Al igual que lo hago mis amigos que me acompañan en mis día a día y al igual que con mi familia que siempre esta ahí. Gracias, por poder disfrutar de tan buenas compañías como estas, sin vosotros muchos momentos estarían vacíos y carecerían de significado. Gracias a Fernando y Adrián por este fin de semana tan loco y en el que tanto nos hemos reído.

Brick Lane

Brick Lane

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Por muchos más con muchos más.

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