Gratitud. Hace un año que partí a la India.

Bajábamos con nuestras toscas mochilas, había llegado la hora, todo se estaba tornado real. Le di el último abrazo a mi mamá y fundido entre lagrimas le dije adiós. No sabía que iba a pasar, no sabía si iba a volver, cuando la vería otra vez, si todo saldría bien…

Me es grato recordar esa bomba de sentimientos, la excitación por lo desconocido, la tristeza de las despedidas, el nerviosismo de lo nuevo, la nostalgia del pasado. Ese viaje significaría un antes y un después, una linea divisoria en nuestras vidas, ahora elegíamos nosotros.

No todo resultó ser como se pensaba que sería y hoy escribo estas lineas en Bilbao, en vez de en algún otro lugar remoto. Pero estoy feliz de poder alzar la vista atrás, de poder recordar y revivir en mi memoria las millones de historias vividas.

El eclipse de luna en Tiruvannamalai, los millones de personas dando vuelta a la montaña, la energía. Hacer de extra en una película India, las noche de Auroville, el remojón en el nacimiento del Ganges, las torturas de autobuses y las millones de horas sin dormir. Los callejones de Paharganj en Delhi, la llegada a Thailandia, Koh san road, Bangkok. Los baños en las plácidas aguas de Koh Samui, la lancha hasta Koh Pha Ngan, la full moon party. Koh Lanta, la Clazy House y su fantástico ambiente. Las puesta de sol en long beach y los baños a la madrugada saltando las olas. Los karaokes Thailandeses. El dengue. Krabi y su mercado. Las actuaciones callejeras con al guitarra para sacar algo de dinero. Las cervezas en la terraza viendo música en directo. El sushi. Las playas de Ao nang, las vistas en railay, los baño en sus preciosas playas. Malasia, Georgetown y sus miles de centros comerciales. Teviot y sus millones de gatos. Las risas antes de dormir. Los conos de helado de 10 céntimos. El mercado de comida. Más sushi. Indonesia. Sumatra. Sus carreteras, sus tés, sus gentes. El picante. Las esperas. Los accidentes de coche. La amabilidad de la gente. Las clases de artes marciales. Las intrusión al hotel para ducharnos. Las 48 horas en un autobús. Los días en Jakarta planeando negocios. Las ratas XXL. Bali. Sus playas, sus olas, sus gentes. El surf. El Mie Goreng, los batidos de fruta. El ambiente. Las terrazas de arroz. Los cultivos de Café. La fiesta, la risa, la luna, el mar. Los sueños, la esperanza, las dudas, las oportunidades. Despedirme de Cristóbal. Australia. La frontera, la tensión. La duda de si nos iban a deportar, el miedo. Entrar al país. El cansancio. La policía dando el follón cada diez minutos por dormir en la calle. Ratas XXL versión Australia. Humor. Rechazo, sin visa no hay trabajo. Cara o cruz. Salir del país al destino más barato. Singapore. Comprar el billete para volver a España. Encontrarme con Cristóbal en el aeropuerto. Disfrutar de lujos occidentales. Turistear por Singapore. Perder el avión a España. Impotencia. Presión en el pecho. Papa. Solución. Comprar un vuelo a Paris para dentro de siete días. Vivir una semana en el aeropuerto de Singapore. Bajar todos los días a Singapore, conocer gente, ir al cine, pasar el rato. Embarcarme en el vuelo. Escala de un día en Arabia Saudi. Europa. Paris por fin. Turistear por la capital francesa. Comprar un vuelo de Ryanair, volver a Alicante. Abrazar a mi familia, meterme en la cama, llorar de felicidad. Valorar.

Clazy house, Koh lanta, Thailandia. Muchísima buena gente y buen ambiente.

Clazy house, Koh lanta, Thailandia. Muchísima buena gente y buen ambiente.

Esperando al bus. Sumatra, Indonesia

Esperando al bus. Sumatra, Indonesia

Playa en railay, Thailandia.

Bali

Bali

Son muchas las experiencias, que con gran anhelo recuerdo a diario, reflexionando sobre el poder que tiene uno como mortal de poder llegar a experimentar esos estados de animo, esos sentimientos que nos golpean y nos acarician en cada uno de nuestros días. Hace poco leí que viajar es la única cosa que cuesta dinero y nos hace más ricos… Ojalá os pudiera pagar a todos un viaje, al fin y al cabo todo se trata de compartir.

Hoy hace un año ya, estoy feliz de saber que estoy vivo, estoy feliz de saber que yo soy el que vive. Estoy feliz.

Mis más humildes agradecimientos a la vida por darme tantísimo y exigirme tan poco.

Pampariusi

Himalayas, nacimiento Ganges

Himalayas, nacimiento Ganges. Gangotri glaciar.

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