Fragmentos de Jack London.

Jack London fue un escritor de principios de siglo. Hoy le quiero dedicar una entrada a este personaje ya que me fascinan sus historias. Historias que han nacido de una vida completa de aventuras y vivencias ya que Jack ha sido marino, cowboy, pescador y contrabandista, entre otros muchos oficios. Se embarcó varias veces  hacia Alaska atraído  por la fiebre del oro y también fue militante comunista e incluso agitador político.

En el centro de su cosmovisión estaba el principio de la lucha por la vida y de la supervivencia de los más fuertes, unido a las doctrinas del superhombre. Su obra fundamental se desarrolla en la frontera de Alaska, donde aún era posible vivir heroicamente bajo las férreas leyes de la naturaleza y del propio hombre librado a sus instintos casi salvajes.

Imagen

Aquí os dejo dos relatos para que observéis la frescura y a la vez ternura de su narrativa.

“Probablemente el logro del que me siento más orgulloso, mi vivencia más intensa, ocurrió cuando tenía diecisiete años. Estaba a bordo de una goleta de tres palos frente a las costas de Japón. Y en medio de un tifón. Toda la tripulación había estado en cubierta durante la mayor parte de la noche. A las siete de la mañana me hicieron salir de la litera para que me hiciera cargo del timón. No llevábamos izado ni un palmo de trapo. Navegábamos a “paloseco”, pero seguíamos avanzando a buena velocidad. La distancia entre olas debía de ser de aproximadamente un octavo de milla, pero el viento batía con fuerza sus crestas llenando el aire con tales rociones que era imposible poder ver más de dos olas a la vez. La goleta era prácticamente ingobernable, escoraba constantemente a estribor y a babor, viraba y cabeceaba hacia cualquier rumbo entre el sudeste y el sudoeste, y crujía cuando las olas la levantaban bruscamente amenazando con volcarla. Si hubiese llegado a volcar se habría perdido irremediablemente junto con las vidas de todos los que íbamos a bordo.

Me puse a la caña. El contramaestre me observó durante un rato. Dudaba de mí por mi juventud: creía que quizá no tuviese la fuerza ni los nervios necesarios; pero cuando me vio gobernar la goleta entre unas cuantas olas se dio por satisfecho y bajó a desayunar. De repente, todos estaban abajo desayunando. Si hubiésemos volcado, ninguno de ellos habría podido llegar jamás a cubierta. Durante cuarenta minutos estuve a solas con la rueda del timón, dominando la salvaje navegación de la goleta y con las vidas de veintidós hombres en mis manos. 

En una ocasión me entró una gran ola por popa. La vi venir a tiempo y, medio ahogado por las toneladas de agua que me caían encima, logré mantener el rumbo y enfilar correctamente la proa. Al cabo de una hora, empapado y extenuado, me relevaron. Pero ¡lo había conseguido! Con mis propias manos había conseguido dominar el timón y conducir cien toneladas de madera y acero a través del viento y de millones de toneladas de agua. 

Mi satisfacción radicaba en que yo lo había hecho, no en que veintidós hombres supiesen que yo lo había hecho. Un año más tarde, la mitad de aquellos hombres habían muerto, pero mi satisfacción por lo conseguido no se redujo a la mitad. No obstante, debo confesar que me gusta contar con una pequeña audiencia. Pero tiene que ser una audiencia muy limitada y compuesta únicamente por personas que me quieran y a las que yo quiera. Cuando consigo algún logro personal siento que de alguna manera justifico su amor hacia mí. Pero esto es algo que ya se aparta de la satisfacción del logro por sí mismo. Es una satisfacción personal, mía, y que no depende de testigos. 

“Cuando consigo algo así, me emociono. Resplandezco. Me siento orgulloso de mí mismo, y este orgullo es mío y solamente mío. Es algo orgánico. Cada una de mis fibras se excita. Es algo muy natural. Es algo así como la satisfacción de adaptarse al entorno. Es el éxito.

Una vida vivida es una vida con éxito, y el éxito es lo que nos permite respirar. Superar una dificultad importante significa adaptarse a un entorno muy exigente. Cuanto más nos cueste alcanzar la meta, mayor será la satisfacción que sentiremos al lograrlo. Esto es lo que le sucede al hombre que salta a la piscina desde el trampolín, efectúa una pirueta en el aire y entra de cabeza al agua. En el momento en que se separa del trampolín penetra en un entorno hostil, y si cae plano sobre el agua pagará muy caro su error. Naturalmente, nada le obligaba a correr ese riesgo. Podría haberse quedado plácidamente tendido sobre la arena gozando de la brisa veraniega, el sol y la comodidad. Sólo que no ha sido concebido para esto. En el momento en que efectuaba su pirueta en el aire vivía algo que jamás habría experimentado dormitando sobre la arena.”

Pasaje de: Jack, London. “El crucero del Snack.”

El otro fragmento lo leí el otro día mientras iba en en el metro hacía la universidad, pertenece al libro titulado “El lobo de mar”

“-¿Qué es lo que cree usted, entonces? -dije, llevándole la contraria.

-Creo que la vida es como una espuma, un fermento -respondió prontamente-; una cosa que tiene movimiento y que puede moverse durante un minuto, una hora, un año o cien años, pero que al fin cesará de moverse. El grande se come al pequeño, para poder continuar moviéndose; el fuerte al débil, para conservar la fuerza. El afortunado se come la mayor parte, y se mueve más tiempo, eso es todo. ¿Qué te parecen estas cosas?

Dirigió el brazo con un gesto de impaciencia hacia unos cuantos marineros que maniobraban con unas cuerdas en el centro del barco.

-Esos se mueven para que se mueva la materia, se mueven para comer y para poder seguir moviéndose, ahí lo tienes todo. Viven para el estómago, y el estómago existe para ellos. Es un círculo que no tiene salida. Ellos tampoco. Se detienen al fin, ya no se mueven, están muertos.

-Pero sueñan -interrumpí yo-, tienen sueños radiantes, luminosos… -De comida -concluyó sentenciosamente. 

-Y de otras cosas…

-¡Comer! Sueñan en tener más apetito y más suerte para satisfacerlo -su voz sonaba dura, monótona-. Porque, fíjate, ellos sueñan en hacer viajes productivos que les reporten más dinero, en llegar a ser segundos en los barcos, en encontrar fortunas… en una palabra, en mejorar de posición para comerse a sus semejantes, en tener buena comida todas las noches y que otros carguen con el trabajo despreciable. Tú y yo somos exactamente como ellos. No hay ninguna diferencia entre ellos y nosotros, como no sea aquella que estriba en tener más comida y mejor. Yo les como a ellos ahora y a ti también; pero en otros tiempos tú has comido más que yo, tú has dormido en lechos mullidos, has vestido ropas buenas y comido buenos alimentos. ¿Quién hizo aquellas camas y aquellas ropas y aquellas comidas? Tú no, tú nunca hiciste nada con tu propio sudor. Tú vives de la fortuna que ganó tu padre; tú eres como la conocida palmípeda que se deja caer sobre las bubias para robarles el pez que han cogido; tú formas parte de una multitud de hombres que han hecho lo que ellos llaman un Gobierno, y que dominan a los demás hombres, que se comen los alimentos que otros hombres han obtenido y que les hubiera gustado comerse ellos. Tú llevas las ropas que calientan; ellos las hicieron, pero van tiritando en sus andrajos y te piden a ti, a tu abogado o al agente de negocios que te administra el dinero, que se las compres.

-Eso no tiene nada que ver con la cuestión -exclamé.

-Ya lo creo -ahora hablaba rápidamente y sus ojos relampagueaban-. Esto es un egoísmo y esto es la vida. ¿De qué sirve o qué sentido tiene la inmoralidad del egoísmo? ¿Qué objeto tiene? ¿Qué dices a todo? Tú no has hecho la comida; sin embargo, lo que tú has comido o desperdiciado hubiese salvado la vida de una veintena de infelices que hicieron la comida, pero no la comieron. Considérate a ti mismo a mí. ¿Qué valor tiene tu ponderada inmortalidad, cuando tu vida discurre mezclada con la mía? Tú quisieras volverte a tierra, que es sitio más favorable para tu clase de egoísmo; yo, en cambio, tengo el capricho de tenerte a bordo de este barco, donde puedo abusar de ti; te doblaré o te romperé, podrás morir hoy, esta semana o el mes que viene y aún podría matarte ahora mismo de un puñetazo, porque eres un miserable alfeñique. Ahora bien; si somos inmortales, ¿qué razón hay para ello? El abusar como tú y yo hemos hecho toda la vida no parece que sea precisamente lo que deben hacer los mortales. De nuevo te pregunto: ¿qué dices a todo esto? ¿Por qué te he retenido aquí?

-Porque usted es más fuerte -conseguí articular.

-Pero, ¿por qué soy más fuerte? -continuó, con sus interminables preguntas-. Porque soy una porción mayor del fermento que tú. ¿Lo ves?

-Esto es para desesperarse -protesté.

-Estoy de acuerdo contigo -continuó-. Entonces ¿por qué nos movemos si el movimiento es vida? Sin moverse y ser una parte del fermento no habría desesperación. Pero, (y en esto está el toque) queremos vivir y movernos aunque no tengamos razón para ello, porque sucede que la naturaleza de la vida es vivir y moverse, querer vivir más. Si no fuera por eso, la vida moriría. A causa de esta vida que hay en ti, es por lo que sueñas en tu inmortalidad; la vida que hay en ti vive y quiere seguir viviendo eternamente. ¡Una eternidad de egoísmo! “

Imagen

Hay un hecho que no me gusta de su vida, una vida que desde mi punto de vista fue empleada para buscar la explicación a la existencia de esta. Jack London se suicidó poco después de cumplir los cuarenta años, el 21 de Noviembre de 1916.

Para acabar os dejo una recomendación de un libro suyo, “Martin Eden”. Uno de los mejores libros que he leído últimamente. Una maravillosa historia contada de una forma magistral y a pesar de ser un libro con casi un siglo de vida sigue siendo de lo más actual.

Anuncios

Un comentario

  1. Muchas gracias por compartir estos fragmentos, gracias de verdad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: