3.India: Bollywood

Nos despedimos de la familia que nos dejo el templo donde dormimos estos días, diciéndoles que ya nos marchábamos. Aun así no confiábamos plenamente en que la oferta de trabajo fuese verdadera y en nuestra mente se cavilaba la posibilidad de que el trabajo fuese una falsa y nadie nos fuera a recoger. En ese caso simplemente volveríamos a llamar a la casa de la familia que nos dejó el templo, un poco avergonzados intentando explicar lo sucedido. Digo intentando porque por mucho que la India haya sido una colonia inglesa, es bastante difícil comunicarse con ellos. El inglés que ellos manejan se limita a “money money”, “yes”, “no” y algunas  pocas cosas más con un acento bastante característico. También esto depende de en qué zona de la India te encuentres, claro. Si estás en una gran ciudad es más fácil encontrar a indios que hablen un mejor inglés.

Habíamos quedado con Sven, el alemán que nos abordó la noche anterior en la cena ofreciéndonos un trabajo, a las 4.30 de la tarde en la puerta del ásrham. Fuimos para allá con nuestras mochilas y listos para dejar este pueblo, el que había sido nuestro primer contacto con India. Nos sentamos a la sombra y esperamos, y esperamos, y esperamos. Cristóbal ya estaba desanimado. Las 4.30 se habían quedado atrás, el tiempo corría y no había ni rastro de Sven. Yo empecé a alarmarme y comencé a preguntar a toda persona blanca si conocían a Sven y si sabían si iba a venir. El pueblo es bastante pequeño y todos los occidentales se solían conocer entre sí o por lo menos se habían cruzado por el pueblo alguna vez. Nadie sabía de qué les estaba hablando. Cuando empezaba a describirles que había quedado con un tipo que conocí ayer para ir a Chennae y salir de extra en una película, me daba la risa floja y pensaba, …la verdad es que es bastante extraño.

Vi a un chico alto, sólo y con una mochila justo como nosotros. Pensé que quizás estuviesen buscando gente de ese perfil. Así que me acerque a preguntar y ¡bingo! Conocía a Sven y también conocía su faceta de llegar tarde a todos los sitios. Nos dijo que no nos preocupásemos que era de fiar, que vendría. Es raro que un alemán llegue tarde a algo pensé yo. Él me miró y me dijo: – Así funcionan las cosas en India. Entendí lo que quiso decir pero aun no lo había experimentado al cien por cien.

Sven tenía aspecto de fraile hippie. Cara típica alemana, calvo y panzudo. Sólo le faltaban los atuendos de monje. Eran las 5.30 cuando finalmente apareció. Nos saludó y nos dijo que tomásemos un ricksaw (transporte típico de la India) hacia la estación de autobuses , que nos encontraríamos allí para coger un bus en dirección a Chennai. La productora se encargaba de los gastos.

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Foto de un ricksaw, foto de Google.

Cuatro horas después llegamos a nuestro destino, a un albergue llamado “Paradise guest house”. No era gran cosa pero, para estar en la India, estaba bien. Conocimos a más gente allí que también iba a participar en el rodaje. Todos éramos blancos de muy distintas lugares. La nacionalidad más abundante era la rusa.

Nos reunieron a todos y nos anunciaron que a las 6.30 de la mañana teníamos que estar en la puerta del albergue y que era imprescindible estar afeitado al raso.

Dimos una pequeña vuelta por la ajetreada Chennai para tomar algo. Cenamos en compañía de un inglés muy majo llamado Tom. Tendría unos 32 años y vivía en un pueblo un poco más al sur de donde nos encontrábamos. Enseguida fuimos al albergue a dormir. Todo era real. Nuestras dudas sobre si el trabajo era una tapadera, habían sido en vano. Estábamos felices por haber encontrado un trabajo tan fácilmente.

El sol salió anunciando el nuevo día y nosotros como se había dejado acordado estuvimos puntuales a las 6.30, pero necios de nosotros, estábamos en India y hasta las 7 y media no salimos hacia el lugar de trabajo.

Llegamos allí media hora después. Nos condujeron a una sala y nos dieron nuestro vestuario: una camisa roída y unos pantalones color beige con unas botas. El vestuario pretendía fingir  la ropa que usaban los campesinos en la época feudal. A mi personalmente me costó bastante descubrir de qué íbamos vestidos. Ataviados con estos ropajes nos llevaron a un parque y nos dieron el desayuno con su respectivo té indio, que tan rico está. Una vez alimentados nos dijeron que esperásemos y como ya dije anteriormente estábamos en verano. No era nada agradable esperar en la India. El calor era agobiante y si a esto añadimos los ropajes que llevábamos, era aun más difícil poder aguantar bajo el sol.

Nos hartamos de esperar y entramos dentro, donde estaban rodando la película. Una nave decorada al estilo de la edad media, perfectamente climatizada con aire acondicionado. Aquí si  que se estaba bien. Pregunté que qué hacíamos y acto seguido nos metieron en una escena. Nos pusieron de taberneros.

Pasamos el día así, entrando y saliendo del estudio. Entrabamos cuando nos necesitaban y salíamos para esperar a que nos necesitasen. Era trabajo fácil. Lo difícil era aguantar el calor. A las nueve terminamos el primer día de trabajo completamente agotados. Volvimos al albergue y nos echamos a dormir.

Al día siguiente fue más de lo mismo, pero ocurrió un suceso que me pareció injusto.

Nos citaron en el albergue a las seis y media como el día anterior para ir al estudio a continuar con el rodaje. Pero esta vez el rodaje se alargó hasta la 1:30am de la noche. No llegamos al albergue hasta las 2:00am y todavía estábamos sin cenar. Lo que más me cabreó fue el hecho de por qué hicieron eso.

Los extras están pagados por días. Da igual las horas que trabajes. El sueldo es de unos 22 € al día, que en la India esta bastante bien. Cuando Sven nos ofreció el trabajo nos dijo que podíamos ir los días que quisiéramos, que el rodaje serían cinco días, que no estábamos comprometidos a nada, trabajaríamos 8 horas diarias  y que nos darían tres comidas. La teoría estaba entendida pero la práctica no era para nada así. La cena no nos era dada, trabajábamos más de doce horas al día y lo que personalmente más me fastidió fue que habían acortado el rodaje a tres días en vez de a cinco.

Si hacemos los cálculos comprobamos que éramos pagados a menos de 2 euros la hora, pero bueno estábamos en India y no podíamos quejarnos por eso.

Cristóbal y yo de todas formas andábamos un poco quemados y decidimos no ir el último día al rodaje. Total habíamos venido para sacar algo de dinero, cosa que habíamos conseguido y para probar la experiencia. Experiencia en la que cabe destacar que los indios son un completo desastre para hacer las cosas. Y lo digo desde todos mis respetos, pero aquí os pongo algo que vi que me dejó bastante impactado y que caracteriza bastante bien a los indios. En una película necesitaban un caballo negro y el caballo que tenían era negro con manchas blancas. Así que su solución fue pintar el caballo con pintura plástica negra. Los indios son bastante así. Hacen las cosas para que funcionen pero sin importarles ningún tipo de repercusión. Digo esto porque hacen lo mismo con la basura, la amontonan en una esquina con unos tractores y le prenden fuego.

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Foto de Cristóbal Nicolás.

La mañana del tercer día preparamos las mochilas y dijimos que nos marchábamos que no queríamos volver. El productor dijo que eso no era posible, que éramos los taberneros y que nos necesitaban para una última escena en la taberna. Me vi en ventaja sobre él y le dije que las cosas eran fáciles si me pagaba el dinero que tenía que ganar en los 5 días de trabajo como había acordado con Sven. Sino era así me marcharía con mis 40 € más contento que nada. El productor empezó a sudar y vio que iba en serio, así que no tuvo más remedio que aceptar el trato y me dijo que no le comentara nada a nadie.

Hicimos 100€ en 3 días. Dinero que nos vino estupendamente ya que cuando llegamos a India solo llevábamos 150€ de efectivo. No sabíamos a donde ir, así que hablamos con Tom, el inglés que habíamos conocido durante el rodaje y nos dijo que un buen sitio para visitar era Auroville, el pueblo donde él vivía y que además podíamos aprovechar el bus que había puesto la productora para llegar hasta allí. Así que todo estaba perfecto.

Preguntamos más sobre Auroville y nos dijo que era un pueblo ecológico  lleno de granjas orgánicas donde se podía trabajar de voluntario. Tenía buena pinta y al finalizar nuestro último día de rodaje, recibir el dinero por nuestro trabajo a regañadientes del productor y coger el bus que la productora había puesto para la gente que iba Auroville, dábamos por concluida nuestra experiencia de extras en Bollywood.  Vivencia bastante graciosa y aleatoria. Dábamos comienzo a una nueva aventura en ese lugar tan idílicamente pintado llamado Auroville.

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Foto de Cristóbal Nicolás, estudio de grabación.

Video de la canción donde salimos de figurantes, forma parte de la película “Irandam Ulangam”

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